El espectáculo mediático de la muerte.
Por estos días veo amigos, familiares, compañeros del trabajo y conocidos, alterados por la noticia de un hombre que fue capaz de apuñalar a su madre y a su hermano por quedarse con los recursos económicos de ambos, con sus patrimonios. Nos recuerda esa historia bíblica de Caín y Abel, también nos recuerda muchas otras historias de tragedias ocurridas en las novelas y libros de historias, que no dejan de ser aterradoras, hasta el punto de trascender en la historia por muchas generaciones. Y no esperaba menos en la noticia que concierne una personalidad popular, del conocimiento de muchas celebridades. Tenían que convertir su muerte y la investigación que hicieron al respecto en un gran show, y eso fue lo que hicieron. No me molesta en absoluto que esto ocurriera, pero me llaman la atención varias cosas al respecto.
Para nadie es un secreto que la fiscalía,
y en general todas las instituciones y estancias políticas son inoperantes, en
muchas ocasiones se pierden en trámites burocráticos o simplemente en el
escritorio de un funcionario inoperante, incapaz, con un sueldo bien remunerado,
que viene de nuestros impuestos. Todos los colombianos tenemos uno o mas
ejemplos de como sus instituciones nos han defraudado, en todos los niveles
posibles, y en todas las edades posibles. Creo que normalizamos que la instituciones
no hagan nada, y que seamos nosotros con nuestros recursos adicionales los que
tengamos que responder por esto, un ejemplo de ello es tener que destinar un
recurso adicional en seguridad domiciliaria en nuestras unidades, lugares de
trabajo, o lugares donde frecuentamos con nuestras familias, dado que las
instituciones públicas que deberían encargarse de brindar esta seguridad no lo
hacen.
Entonces para muchos de nosotros
los colombianos es claro que, donde no existiera este show mediático de los
medios de comunicación en el caso de este famoso estilista, tal vez su crimen quedaría
impune. Entonces aquí es donde mi mente inquieta se pregunta muchas cosas, a
veces me gustaría tener mas respuestas que preguntas, pero en este país de
tantos matices es mejor preguntar, para tener la esperanza que en algún momento
se pueda a llegar tener una respuesta que nos lleve por el camino de esa
sociedad prospera que todos los colombianos soñamos, indiferente de nuestras
afinidades políticas. Me he preguntado por ejemplo ¿Qué ha pasado con los otros
casos de asesinatos de personas que no tienen esa voz y voto?
Cada vez que los medios de comunicación
toman en sus noticias casos aterradores como estos, pienso en los que se quedan
en el anonimato y la impunidad, los casos de violación de niños, los casos de
pedofilia y tortura a menores de edad. Las mujeres desaparecidas, torturadas y
violadas. Porque el promedio de colombianos cree que estas cosas porque no
salen en las noticias no dejan de ocurrir, lastimosamente son cientos los casos
que se presentan a diario de este tipo de situaciones aterradoras.
Ahora hay una tendencia en los
libros, novelas y en diferentes tipos de entretenimiento donde muestran clanes
de personas que se dedican a hacer este tipo de actos enfermos envueltos en
muertes dolorosas, en actos obscenos, en violaciones y torturas. Claro esta y deseándolo
con todo mi corazón que estas cosas no superen la fantasía; pero
lamentablemente no es así, todos los días las entidades encargadas de denuncias
civiles por este tipo de hecho a manos de personas o de grupos terroristas al
margen de la ley y dentro del estado, infringen la humanidad de las personas
para convertirlas en objetos minúsculos para saciar sus deseos patológicos psicológicos.
Llevamos muchos años de guerra,
muerte y violencia, esto nos ha generado unos trastornos serios en la personalidad
reflejados en este tipo de actos individuales o colectivos; como lo he
mencionado antes, nos hace falta mucho en materia de salud mental, nos hace
falta mucho en materia de muchas cosas, pero con tanto loco asesino y violador
suelto en las calles es muy difícil lograr dilucidar todos los problemas,
cuando no solamente a nuestras mujeres y niños les toca salvaguardarse de los ladrones
y matones que deja el narcotráfico y microtráfico en este país, sino también de
los enfermos mentales peligrosos, que aun andan sueltos por ahí, y por unos sistemas
acusatorios pobres, y unos sistemas de salud pobres no son identificados a
tiempo o liberados, y están cometiendo fechorías sin control, invisibles para
los ojos de los medios de comunicación, o saturando las redes sociales de
posibles denuncias, con fotografías que ya normalizamos en el paso normal a la revisión
de nuestra red.
Bien que logren detener una
persona que es un potencial peligro para la sociedad, pero hace falta más, hace
falta identificar esos locos peligros, y esos potenciales asesinos que andan
aun tranquilos por las calles, porque saben que muy difícilmente la justicia
colombiana los pueda alcanzar en algún momento. ¿para cuándo los demás muertos?
Ahora ¿será que no es la primera vez que la fiscalía se equivoca en un caso y
ya fue archivado generando mas impunidad, mas dolor, mas cuentas pendientes por
saldar entre personas civiles del común? ¿será que tenemos que investigar todas
las personas que se suicidan? En un país donde los muertos por historia se han
derramado por las calles ¿podemos confiar en una muerte evidente, o tendremos
que dejar siempre la duda a que fue un homicidio?
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