Violencia Molecular Disipada.
Hace poco estaba leyendo los comentarios de una red social, y me llamo mucho la atención este cuento que ha surgido de la revolución molecular disipada. Que ha mi parecer es solo la forma de crear enemigos invisibles con los cuales los políticos convencionales tengan contra quien pelear. Ya no solo es un modelo económico que no comprenden muy bien en su mayoría (comunismo-socialismo) Sino que es un enemigo invisible, que no podemos ver, pero que está allí, en nuestras redes sociales, en nuestros teléfonos, en las conversaciones casuales con las personas que no conocemos. Llevando a las personas a ese límite, para encapsularlas mas en su mundo, ya de por si pequeño y limitado.
Las redes sociales tienen
muchos matices, interpretaciones y de más. No soy sociólogo, así que no
pretendo dar una explicación de los múltiples fenómenos que ocurren a raíz de
este interesante mundo virtual. Pero hay algo que me llama la atención, como lo
es la “revolución molecular”. Hoy en día las redes sociales mediante algoritmos
nos dan mostrar solo lo que a nosotros nos interesa ver como persona, que tenga
nuestras afinidades políticas, religiosas, sexuales y de más. Es por ese motivo
que creo que estas personas que comentan tan apasionadamente defendiendo su
postura política son victimas de esto. Creen que las afinidades que ven en las
redes sociales son una verdad, y que no hay otra verdad posible, y que solo cuando
ven un comentario de matices diferentes en alguna publicación de interés noticioso,
se dan cuenta que hay personas que piensan totalmente diferente; y en ese orden
de ideas, lo único que hacen es ignorar este comentario, o esa opinión, y se
quedan con lo que consideran verdad en su red social virtual. Tal vez eso le
pase a este muchacho de la región de la costa, que pareciera que no conoce nada
más, y no acepta ningún otro postulado posible. Y defiende al Uribismo a capa y
espada, como si fuera su religión.
Tal vez eso le paso a la
persona que hizo ese comentario que leí en esa red social, donde la persona argumentaba
con toda la seriedad del caso, que a Colombia había que salvarla a punta de fuego
y sangre de la “revolución molecular disipada” y no contento con esto, menciono
la mazonería y otras teorías de conspiraciones que se ha inventado la extrema
derecha para mantener a las personas adoctrinadas en lo que ellos creen. Jugando
tal vez la misma carta de la extrema izquierda para sostener a sus seguidores.
Porque siempre he sostenido que los dos extremos terminan por parecerse,
argumentando cosas desde sus filosofías, pero con el mismo resultado, muerte,
guerra, destrucción.
Por eso el nombre de mi
articulo que hoy les comparto, porque no quiero hablar de teorías conspirativas,
sino hablar del fenómeno de violencia que se enquisto en el actuar normal del Colombiano,
llegando a tal punto que no existen buenos y malos, porque los que uno supone
buenos terminan actuando como los que se consideran malos, y cada uno desde su
postura actúa de igual forma como el otro, y termina apoyando el actuar de los
otros que tienen sus mismas afinidades políticas. Y esto es lo que realmente nos
debe preocupar, esa violencia disipada en la sociedad, esa falta de autocontrol
que tienen las personas para regular sus emociones, y estallar en ira, alegría o
euforia. Ejemplo de esto, cuando la selección de futbol en las clasificaciones
al mundial de Brasil pasaba a una siguiente ronda, eran muchos los muertos que
se contaban al otro día por culpa del exceso en las celebraciones; demostrando
que nosotros no tenemos inteligencia emocional, y no sabemos controlar nuestras
emociones. Las causas ya se las dejare a un psicólogo para que las analice,
pero muy seguramente se deba a un estrés post traumático no resuelto y continuo.
Las secuelas terribles de muchos años de guerra, miedo y muerte. Y el
tratamiento tiene que venir de parte del ministerio de salud, con un fuerte
trabajo de campañas en salud mental.
Tal mal se comportan los
ciudadanos “buenos” que camuflan entre sus filas a psicópatas, sociópatas, asesinos
en serie, abusadores. Haciendo más difícil el trabajo de poder aislar a estar
personas e intervenirlas antes que decidan tomar un arma y empezar a matar por
doquier, bien sea por una causa política, o por negocios fraudulentos que no dejan
nada. Tan diseminada esta esa violencia que a este punto llegamos, en el cual
ya es muy difícil determinar quienes son los buenos y quienes son los malos, y
como si el Colombiano en su naturaleza cargara la violencia y la deshonestidad.
Sin que pueda comprender a esta altura del partido, que robando los bienes públicos,
se esta robando a el mismo, y robándoles la esperanza a la generaciones futuras.
Aldevaran Muñoz Salas
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