Yo tengo un sueño.
Desde un tiempo para acá, he
venido pensando mucho sobre el futuro de Colombia ¿Qué es lo que queremos como país?
Y pues es claro que, a través de mis redes sociales, con mis amigos, con mis
estudiantes, he hablado mucho de esto. Les he dado las respuestas que a mi
humilde parecer considero es a donde debe apuntar un país; y mas importante a
donde debe apuntar nuestro país, es claro que para muchos el país esta muy mal,
y ejemplo de ello es el aumento de la migración que se esta viviendo en estos
momentos. Las personas están desesperadas saliendo del país, buscando mejores
oportunidades en otros países. Y recordé esa época de mi vida, en este país,
cuando mucha de su economía dependía de las remesas que enviaban del extranjero,
que también fue una época marcada por una violencia oscura, donde los medios de
comunicación no visibilizaban todo lo terrible que fue, y no existían medios de
comunicación masiva como las redes sociales que nos ayudara a sacar a la luz
publica todo lo que ocurrió durante esa época.
Por ejemplo, recuerdo que en
el pueblo donde vivía había unos hombres armados que se paseaban en un campero
azul de civil todo el día para arriba y para abajo. Se sabia que estaban
armados, y nunca se identificaban. Una vez venia del colegio y pararon el carro
cerca de mí; pero no me pararon, detuvieron a un joven que iba más delante de mí,
y sin mediar palabras y solo mostrando las armas que llevaban al cinto del pantalón
lo requisaron, le pidieron documento y se lo llevaron en ese campero azul. Todo
el mundo relacionaba ese campero azul en el pueblo con la “limpieza social” porque
nadie se atrevía a ponerle el nombre que realmente tenían, y era el
paramilitarismo a flor de piel. Eso lo vine a entender mucho después, dado que
en esa época no entendía muchas cosas de la realidad de Colombia. Lo único que
me pedía mi madre, casi que arrodillada era que no hablara de ninguno de esos
temas con nadie. Tal vez por esa razón conocí a mis amigos, en esa peor época de
mi vida conocí a los mejores amigos que una persona pueda pedir. Tal vez por
esa complicidad de poder sobrevivir, de poder hablar libremente de muchos temas
sin temor a que ninguno se fuera a traicionar y que sus ideologías terminaran
en manos de estos grupos en cabeza de ese campero azul, y terminara nuestras
historias en uno de los tantos ríos de ese, el que era mi pueblo.
Todo eso se vino a mi memoria
como una cascada de agua liberada a su caudal, porque recordé como la gente mes
a mes esperaba las remesas que podían enviar familiares desde el extranjero,
recuerdo como conocidos del barrio o del colegio vivían al amparo de los
abuelos, o de los tíos, o algunos en extremo vivían solos, esperando las remesas
que les enviaban sus padres desde el extranjero. Y esto era tan importante para
la economía nacional que se tenía en cuenta en los indicadores de desarrollo económico
del país. Recuerdo que en esa época el único medio de comunicación nos vendía
la idea de que la devaluación del peso colombiano frente a las monedas
extranjeras era buena, porque así las remesas iban a tener mas valor en este país
y que eso iba a motivar más la inversión extranjera.
Pero “yo tengo un sueño”; y
tomo las palabras del señor Luther King, porque pienso que sus palabras
sirvieron para ser la guía de un pueblo en los momentos mas oscuros de su
historia, así que todos los días me repito como un mantra: sueño un país con educación
de calidad, con investigación, con deporte y cultura. Sueño un país donde se
pueda caminar a la media noche por cualquiera de sus calles, donde mi sobrina,
mi hermana, mi esposa y mi mamá no tengan el riesgo latente de ser violentadas
en la calle por su naturaleza de ser mujeres. Sueño con un país cuna de poetas,
escritores, músicos, compositores, pintores, y no de mercenarios, narcotraficantes
y trabajadores sexuales. Sueño con un país que en sus valores este el trabajo
duro, la honestidad, la solidaridad, el trabajo en equipo, el respeto por la
diferencia. Sueño con un país donde todos sean conscientes que, al robar recursos
públicos, al dañar los bienes públicos no le esta haciendo daño a nadie
diferente que a nosotros mismos. Sueño con un país donde los dirigentes les
duela el país de verdad, sueño que todos los colombianos veamos en Colombia la
posibilidad, y que no hagan como los políticos que saquean recursos para gastarlos
en el exterior; es como si hubiese quedado en el común lo que hacían los españoles
en la invasión, que saqueaban recursos para llevarlos a España, porque allá se vivía
mejor. Nos quedo ese pensamiento. Sueño
con un país que luche por su progreso, que cuide sus recursos naturales, que
respete a la vida por encima de cualquier otro bien material. Sueño con un país
que comprendo que, si nos va bien a todos desde el colectivo, nos va a ir bien
desde lo individual. Sueño con un país que desde su corazón le nazca hacer el
bien, que no exista tantas personas malas.
Me da temor pensar que en
Colombia solo quedamos personas malas, que yo hago parte de eso por no irme del
país, que aquí solo hay psicópatas, violadores, sociópatas, asesinos,
narcotraficantes y prostitutas y que yo por estar aquí en silencio cuidándome de
todo eso, termine pareciéndome y haciendo parte de eso, por eso todos los días rezo
como un mantra “yo tengo un sueño”.
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